“La Bodega”, nuevo largometraje de la productora Casa Comal, llega al circuito de cines guatemaltecos. El encierro y la venganza son los dos temas latentes en La Bodega, el nuevo largometraje de la productora Casa Comal. En esta ocasión, el guionista puertorriqueño Ray Figueroa (La casa de enfrente Las Cruces y otras), no sólo se vuelve a presentar como autor del guión, también aprovecha para estrenarse como director. A partir de mañana la cinta iniciará su recorrido por las salas de cine guatemaltecas. “Yo pienso en las otras películas (de Casa Comal) como algo preparativo”, comenta Figueroa respecto a su experiencia en los rodajes anteriores, donde participó como asistente de director. “Creo que siempre supe que llegaría a dirigir”.En esta nueva película, Figueroa presenta un mundo oscuro e inquietante, donde la violencia acompaña inexorablemente a cada personaje, como sombras en el día, y la venganza es la única retórica válida ante actos virulentos e impunes. Figueroa aclara que no es un homenaje a la violencia. Sus personajes descubren las repercusiones sobre aquellos que eligen vías violentas como tácticas para solucionar sus problemas. Sin caer en el moralismo, la historia es más bien sobre consecuencias.Cuando cuestionado sobre el porqué es la violencia tema recurrente en sus guiones, Figueroa, que luego de siete años viviendo en Guatemala se siente ya un chapín, nos recuerda que vivimos en un país violento y, bajo ese criterio, sus historias y los personajes que en ellas se desenvuelven, no son más que un reflejo de lo que los guatemaltecos ven, ya sea en los medios de comunicación o en las calles.Jacobo, interpretado por Luis de Carlos Pineda, acaba de enterarse que su hermana ha sido brutalmente asaltada por pandilleros. Su estado, mientras es atendida en un hospital, es crítico.Las autoridades no pueden hacer nada con la poca información que manejan. Todo parece indicar que los agresores saldrán impunes. Con el sabor de la venganza en el paladar y la ayuda de Tono, su mejor amigo (Juan Pablo Olyslager), Jacobo captura en las calles a un pandillero (Fredy Turcios) y lo trasladan a una bodega abandonada. Ahí, tras torturas e interrogaciones, llegará el desenlace de estos personajes. Para una cinta como esta, que ocurre en un 90 por ciento dentro de una bodega, Figueroa buscó referencias en películas como Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino, o Hard Candy, del inglés David Slade. Ambas con pocos personajes en espacios cerrados, casi claustrofóbicos. “La venganza es una necesidad humana, como la hermana malvada de la justicia” explica Figeroa justificando parte de la trama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario